Otra de las claves de la gamificación es la dinámica de «storytelling» colaborativo y transmediático.

La colaboración también se da entre jugadores, por lo que se genera una «inteligencia colectiva» basada en el intercambio de información y ayuda por medio de la Red, pero aplicada en el mundo real. Esta colaboración grupal genera la formación de una comunidad en torno al juego, que une sus fuerzas y recursos en pro de conseguir su objetivo. 

 

Se va creando el storytelling en forma conjunta, si bien existe la narrativa disparadora, un guión no lineal va surgiendo a través de la acción de los jugadores, quienes siguen una estructura abierta de misiones y retos. Los jugadores tienen el control de las cámaras, por así decirlo, con un amplio abanico de opciones para decidir hacia dónde dirigirse, mediante qué estrategia y qué rol cumplen en el proceso, su viaje; pero no controlan completamente el resultado; el cual se va abriendo con los distintos aportes de los jugadores y se expande transmediáticamente. La historia se conforma con el conjunto de aportes, un rompecabezas donde cada pieza cierra en sí misma pero es, a su vez, un fragmento del todo.